Te amo, musitó de forma únicamente audible por las hipotéticas ladillas que poblasen aquel coño. Relamiéndose bebió la copiosa menstruación que emanaba mientras daba mordiscos cada vez más profundos, como si de verdad se la quisiese comer. La mujer, aturdida como cada noche, esperaba impaciente el momento en que la Bestia se transformara en príncipe y ella, en Bella.
Holaaaa, me ha encantado leer tu comentario, y celebro que te guste mi blog...
ResponderEliminarYo voy a leer el tuyo con detención porque parece también muy interesante! Un saludo!