miércoles, 17 de octubre de 2007
Los ganadores de Albanta somos ...
martes, 18 de septiembre de 2007
Feliz cumpleaños
El martes por la mañana, camino a la oficina y oyendo las noticias en la radio se desató la tormenta. La última patochada de Sarkozy le colocó mentalmente en París, el instante siguiente al oir el habitual recordatorio del locutor “son las 7.17 del 18 de septiembre” todo vino a su desgastada memoria.
Dio un golpe violento contra el volante del coche y escupió tres maldiciones que ruborizarían a los aguerridos vikingos. Pasó de largo a la altura de su trabajo y siguió conduciendo hacia el aeropuerto. “Mierda, mierda, mierda” se repetía una y otra vez mientras maldecía su habitual imprevisión. ¿Por qué cojones no reservó billete hace quince días, como tan brillantemente planeó?.
Sabía que sería difícil llegar, aunque tampoco imposible. Era temprano y todavía había oportunidades de conseguir algún vuelo que le dejase en la Ciudad de la Luz a tiempo de asistir a la fiesta que, ahora lo recordaba, le invitaron mediante esa tarjeta manuscrita que guardaba ... en la guantera del coche.Intuía que para Dana era algo más que otro cumpleaños, y que su invitación también era algo más que un acto de cortesía “Ven, quiero que estés conmigo. Tú. Bisous, D.”. Él sabía que siempre quería estar con ella, no hubo nunca nadie que le inspirase ese ansia, esas ganas, ese impulso que le estaba llevando a viajar dos mil kilómetros para comer un trozo de tarta.
En la ventanilla de Air France no le facilitaron un billete, aunque le dieron las claves para llegar a París aquella misma mañana. Tres horas después saldría un avión destino Bruselas y allí podría enlazar con el TGV que le dejaría en la Gare du Nord al atardecer. Desayunar en la estación mientras ajustaba excusas telefónicamente con el trabajo y con su mujer no fue del todo complicado. Aunque tampoco resultó un paseo, especialmente cuando le contó a su mujer que la empresa le necesitaba en Madrid, que se enteró nada más llegar y que no sabía si encontraría forma de volver aquella noche o tendría que quedarse en la capital a dormir. Cuántas preguntas, cuánta comedia ...
Colocado en la puerta de embarque, con el billete en la mano, recordó otro de sus habituales despistes. Debió utilizar el tiempo libre para acercarse al Duty Free y comprar un perfume, o cualquier otra cosa que llevar y no aparecer con las manos vacías. Como siempre, se daba cuenta de las cosas cuando era difícil repararlas. Lo intentaría en Bruselas, o en París, dependiendo del tiempo. Embarcó en un avión que por problemas de saturación en la pista estuvo hora y media sin moverse de la pista. Cuando los viajeros comenzaron a rememorar a los familiares de pilotos, controladores y directivos de compañía hasta el tercer grado de consanguinidad despegaron finalmente. El tiempo pasaba y los nervios de Antonio, el maduro impaciente, se acumulaban a la sensación de que iba a meter la pata. No llegaría a tiempo. En Bruselas certificó que el tren había salido media hora antes de él llegar a la estación, y que el siguiente no le dejaría antes de las diez de la noche en París. La opción taxi o coche de alquiler no le garantizaba llegar antes, así que decidió comer, pasear y ... olvidar de nuevo que debería comprar un regalo.
En el tren camino a París se quedó dormido durante un rato. Allí soñó con los ojos verdes, con la melena rubia y con la sonrisa de la chiquilla traviesa. A las 11 de la noche, cansado, sudoroso, sin regalo alguno entró en la pequeña tienda que quedaba abierta a esa hora en aquella esquina de Montmartre. Compró una baguette y una botella de Moët Chandon y subió las escaleras hasta la cuarta planta de aquel viejo edificio del barrio bohemio.
Le sorprendió no oír música, ni risas, ni ruido de copas, comprobó que la dirección coincidía con la que tenía en la tarjeta, miró la fecha dos veces antes de llamar a la puerta.
- Llegas tarde, pero has venido, y traes el champagne. Justo lo que necesitaba. Bobo.
No le dio un beso, ni un abrazo, corrió enfundada en su vestido negro para llenar la cubetera de acero con hielo que esperaba exactamente esa botella. Cuando se irguió sí que le miró a la cara. Sonriendo.
- Felicidades, ojos verdes.
Ficha técnica:
Argumento y guión: Dangereuse.
Texto: Amenofis.
Fotos: de la web.
Nota: En este caso no lo hemos escrito juntos, aunque me he reido tanto como si así hubiese sido, y te puedo asegurar que tanto el argumento como el guión lo has inspirado tú. Era mi sorpresita tontorrona y pequeñita, y me apetecía saber que ahora, cuando lo lees estás sonriendo. Feliz cumpleaños, Veronique, mi primera y más especial amiga. Traspasando las fronteras de los blogs y de los pasados de Fabio. Mi querida amiga de los ojos verdes.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Historia de terror. Sensibles abstenerse
Sí, compañeros, hay gente en estos interneces que no sólo publica cosas engendradas en sus cabecitas. Y que no contentos con eso, además intenta hacer creer a los demás que lo publicado es original, y propiedad del que lo publica. Hay gente que, efectivamente ¡¡ plagia !!. Algo incomprensible, increíble, absurdo, y que pasa compañeros, pasa.
He encontrado las pruebas, hay personas, por llamarlas de alguna manera, que plagian ...
lunes, 27 de agosto de 2007
Soneto en negro
Escondo lágrimas de hombre callado
Guardo mis palabras texto inventado
Meso tu pelo, diosa cazadora
Vigilo tu vigilia, vivo tu hora
Sufro tu pena, ser abandonado
Terrible desgracia no estar a tu lado
Quebrar todo donde la ausencia mora
Triste soneto amiga inexistente
Necesitas compañía verdadera
Prestarte pudiera aliento de gente
La parca llegó guadaña certera
Cortó sin piedad retazos de mente
Ay amiga, cómo abrazarte quisiera
martes, 14 de agosto de 2007
La bruja
Cae la fría noche sobre el cementerio
Hora de las brujas, faunos y cuervos
Lápidas sin nombre rotas al suelo
Silencio, pasos, aleteo con nervio
En la desnuda rama, negras alas
Magnífica reina del akelarre
Sexo, sangre, risas, mujeres malas
Versos, papeles, hombres arre que arre
Apagan las fanfarrias demoníacas
La Cuerva escribe para Inmaterial
Todos atentos salen de sus cloacas
Vómitos, coplas, talento especial
Es pobre homenaje y no muy fino ...
... sólo un simple soneto isabelino
domingo, 8 de julio de 2007
¡ Maldición !
- Que soso eres, tío. Si es por subir un rato y buscar titis...
- ¿Titis? ¿Niñatas pijas? Paso de eso, ahí nada más encontraremos encefalogramas planos.
- Adiós, Einstein, no te jode ...
- Que no, tío. Que eso es un escaparate de a ver quién se ha gastado más pasta en los vestidos. Voy con la gente del grupillo, vamos a pensar algo para ensayar este verano. Nos fumaremos unos petas y pillaremos cervezas tranquilamente, hablando de teatro.
- Bueno, pues que os sea leve. Yo me piro para la feria, a ver si pesco algo menos intelectual.
¡¡ Hipócrita ¡! Estás frito por subir a la feria, babeas viendo las fotos del programa. “Reina Juvenil de la Feria y Fiestas” para comérsela, con ese vestidito de sevillana ... volantes y más volantes, pendientes de plástico imposibles de sostener. Lunares pintados en las mejillas, colocados allí para ser lamidos y borrados. Caracoles de pelo sobre la frente despejada. Tetas de recién mujer que pujan por salir en forma de topos rojos y blancos.
En el Paseo Marítimo, lejos del bullicio ferial se encuentran los del grupo de teatro. Seis estudiantes, cuatro barbudos y dos desaliñadas que empuñan cada una, de forma poco angelical, una litrona de Cruzcampo. Camisetas con estrellas rojas y leyendas alternativas, bolsos pseudo militares repletos de libros y apuntes. Aparato mp3 reproduciendo Youssou N’Dour o Frank Black, según el caso. Bolsita de marihuana cosecha propia y miradas disimuladas sobre los pezones empitonados en las camisetas de las compañeras, que está feo eso de decirles piropos.
- ¿Qué? ¿Alguna idea?
- Joder, yo querría hacer aquello de Martínez Mediero ... “Las hermanas de Búfalo Bill”.
- ¿Y eso qué coño es?
- Pues una comedia puntito surrealista muy buena. Hay dos papeles para mujeres y uno para el protagonista. Es antigua, pero no se ha hecho demasiado.
- Ya, o sea, tú y las niñas. Qué cabrón. Siempre queriendo dejar claro que eres el único actor.
- ¿Eso de niñas va por nosotras? No te pases ¿eh?.
- Vale, vale, perdonad, compañeras.
Mientras siguen discutiendo sobre si el apelativo “niñas” es correcto cuando se dirige a compañeras o si se está utilizando un cliché machista pasa cerca de allí una carreta de caballos. Los carreros, ataviados a la andaluza, traje de campo, polainas, botas de caña, sombrero cordobés. Llevan detrás a la reina y a sus damas, sinfonía de volantes, maquillajes y peinados recogidos. Bandas blancas y verdes que van desde el desnudo hombro hasta la cadera, cruzando la espalda también desnuda y dividiendo en dos cada divino pecho encorsetado. Rosas enormes sobre cabezas perfectas y bocas rojas. Suenan palmas y castañuelas.
Sabe que debajo de los mantones rocieros o los vestidos de sevillana clásicos llevan bragas de algodón blanco. Hay que mantener las tradiciones, todas las tradiciones. Puede que esta noche, durante los bailes de rigor con las autoridades se levanten los vestidos hasta mostrar los “cucos”. Tienen que ser blancos y de algodón. Otra cosa sería desvirtuar las fiestas mayores.
El tac tac de los cascos de caballos se mezcla con la discusión de sus compañeros de grupo de teatro. En aquellos momentos tan fútil es un sonido como el otro, nada de interés para una mente absolutamente absorta en la imaginaria imagen de los volantes alzados, el pecho juvenil agitado de excitación mientras las bragas blancas se manchan de albero al ser pisadas por sus zapatillas de deporte. Izada sobre la pared de lata de una caseta de feria, empujada una y otra vez hasta que ella, bajo una lluvia de confeti, parezca agradecerle, saludando al tendido, la faena bien realizada.
Deja de divagar sobre la Atlántida al tiempo que espera romper la maldición. Quizá cuando sea más viejo. Dicen que todos cambiamos de viejos. Es posible que devenga en concejal socialdemócrata y pueda bailar, por fin, con una dama de la feria. O más allá incluso, puede que consiga ser el afortunado exmarido de una de ellas ...
(Fotos: gg)
viernes, 29 de junio de 2007
El columpio
Allí seguía, de pie, ese maldito templete en lo que parecía un parque colonial de hacía tres siglos, antes de la ruptura de la capa de ozono. Increíblemente, de pie. Rodeado de bancos, un jardín con césped y un parque infantil de juegos. Tobogán, columpio, balancín y tiovivo sin motor. Sobrevoló tres veces, incrédulo, lo que veían sus ojos. Iba y volvía sobre aquellos escasos cien metros cuadrados en medio de la nada más gris. Verdes, rojos, azules, colores absurdos que precipitaban el fin de sus días al frente de su Columna de Extenuación. Conectó los lectores de radiación, niveles térmicos, humedad, presión y también los sensores de movimiento. Quería que el ordenador le dijese que alucinaba, que no había nada allí abajo.
Aún fue peor. Humedad 87%, temperatura 27ºC, y había “cosas” vivas allí abajo. Cuerpos calientes que se movían tranquilamente de un sitio a otro del parque. Uno de ellos se desplazaba en movimiento pendular de escasamente dos metros y medio de amplitud horizontal por metro y medio de amplitud vertical. En el columpio. ¿Qué se estaba columpiando en medio de la nada?.
El Comandante G. decidió bajar de la nave y explorar a pie la zona. Debería arrasarla con un convencional lanzaneutrinos portátil. De los que se utilizaron en la guerra del 2243. Siempre llevaba el suyo, cosas de la nostalgia militar. Suspendió su vehículo mientras se equipaba con traje, escafandra y armas. Cuando estuvo dispuesto aterrizó en el perímetro exterior del parque y bajó cauteloso y atemorizado, aunque decidido a no dejar mancha alguna en su expediente.
Los primeros pasos quedaron marcados en la ceniza gris, como aquellos de la inventada primera llegada del hombre a la Luna. Pronto comenzó a pisar hierba y camino terrizo del Parque. Se acercó al templete y subió la escalinata despacio, el arma cargada, los sensores activados. Allí arriba no había nada, y cruzó para bajar por el otro extremo. Un tirón en el pantalón le hizo girar asustado. Lo que parecía un niño pequeño le sonreía con una pequeña pelota en las manos.
- ¡Corre, ven a jugar con nosotros!
El niño corría sin miedo delante de él, que le apuntaba con el lanzaneutrinos, sin decidirse a disparar. Detrás del niño apareció, como de la nada, un pequeño gato que maullando siguió el mismo camino.
- No puede ser, no puede ser. Acabamos con todo esto hace muchos años. No puede ser.
Despacio, asustado, se fue acercando al columpio, sólo veía desde aquella posición como aparecían y desaparecían dos piernas que portaban zapatillas playeras. Chirriaba un poco, y el niño imitaba riéndose el ruido del artefacto. Otra risa, dulce, cristalina, y clara, de niña o mujer muy joven, se mezclaba con la del pequeño infante.
El soldado se acercó al columpio con el arma montada, dispuesta a disparar. Ella, sin volverse a mirarle gritaba y reía.
- ¡¡ Ya llegaste ¡! Te estábamos esperando desde hace rato. Nunca me entero de vuestro horario. Sólo sé que es sábado, día de venir al parque y de que tú aparezcas. Anda, ven con nosotros. Esta vez te quedarás ¿verdad?.
Cuando estuvo delante de ella se quedó unos instantes viéndola subir y bajar, el niño jugando en el suelo con la pelota. El gato tumbado en una sombra, vigilando a unas moscas que tampoco deberían existir.
- Anda, empújame. Estoy cansada de esperarte.
Se acercó al columpio, estiró las manos para cogerle los pies y empujarla y descubrió, con estupor primero y alegría después, que no llevaba guantes de combate. Que sus brazos estaban libres porque tampoco llevaban armas. Ni uniforme. Le dio un impulso y cada vez que volvía unos enormes ojos y una gran sonrisa se le clavaban dentro llenándole de cosas distintas a la milicia. Comenzaron a reír y siguió columpiándola, cada vez más fuerte, cada vez más alto. La sensación de que aquello tendría que acabar le inundó de golpe. Justo cuando se oyó ...
- Tengo hambre.
miércoles, 20 de junio de 2007
He visto árboles verdes
De repente, los ojos verdes, la melena rubia, las mejillas sonrosadas después del amor, su cuerpo desnudo y desparramado en aquella habitación de Montmartre volvieron con súbita energía a su memoria. Dana, la misteriosa francesa-española estaba, de nuevo, a su lado.
Antonio, el maduro interesante, leyó y releyó el mensaje mil veces, llamó a aquel número durante todo el día, siempre sin respuesta. Ha soñado conmigo y no quiere hablar conmigo. ¿Es ella? ¿Puede ser otra “D”?
Esa noche le costó dormir más de lo habitual. Antes de acostarse se masturbó recordando aquellas escenas vividas en París. Pensó que le relajaría pero no fue así, no dejó de soñar, despierto y dormido ...
- Deja eso, deja eso. No hace falta que laves el coche, ¡estamos en el campo ¡ - Dana disparaba la manguera contra el todo terreno alquilado que les subió hasta aquel campamento de montaña.
- El coche está muy sucio, ¡siempre serás un vieux cochon ¡
Seguía limpiando el coche, con la esponja y la manguera, haciéndole rememorar las clásicas imágenes de concurso de camisetas mojadas. Cuando le dirigió el chorro a él, a toda presión, el maduro interesante le gritó con tan malas maneras como sólo él sabía hacer ...
Dana soltó la manguera y fue caminando hacia el árbol, dándole la espalda y, evidentemente, enfadada. Se acercó al tronco y apoyándose miraba al horizonte, justo hacia la parte del mundo donde no estaba Antonio. Cuando él se acercó por detrás y le tocó el hombro se lo quitó de encima con un gesto brusco, sin dejar de mirar a ningún sitio. El maduro la giró con fuerza, empujándola hacia el árbol y hasta tropezar con sus ojos verdes incandescentes de furia. Diez segundos después intentó besarla en la boca.
- Ahora no – Se apartó y caminó hacia las cabañas, a reunirse con el grupo. Pronto la oyó reir y bromear con los que andaban preparando la comida.
- Espera, voy a coger un preservativo
- No seas bobo, no hacen falta, esto es un sueño ...
I see them bloom, for me and you
And I think to myself, what a wonderful world
I see skies of blue, and clouds of white
The bright blessed day, the dark sacred night
And I think to myself, what a wonderful world
The colors of the rainbow, so pretty in the sky
Are also on the faces, of people going by
I see friends shaking hands, sayin' "how do you do?"
They're really sayin' "I love you"
I hear babies cryin', I watch them grow
They'll learn much more, than I'll ever know
And I think to myself, what a wonderful world
Yes I think to myself, what a wonderful world
Oh yeah
domingo, 13 de mayo de 2007
El acantilado
- ¿David?
- ¿Sean, Fiona? Sabía que os tocaría a vosotros.
